Era lo que más amaba.

Lo amaba. Cada día me despertaba con su rostro cerca del mío, con su aliento tibio en mi nuca . Yo abría los ojos y lo contemplaba en silencio. Su respiración pausada. Su torso desnudo. Sus oblicuos formando un triángulo cuyo vértice terminaba en esa zona que me enloquecía por las noches. Salimos al atardecer.... Leer más →

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